Como conocer chicas follamigo

Internet es ciertamente un buen lugar para vivir las sexualidades minoritarias, protegidos por la pantalla del ordenador. Pero mucho mejor es poder compartir las pasiones con tus semejantes, en vivo y en un ambiente de total naturalidad, por ello unas sesenta personas, con paridad entre hombres y mujeres, se reunieron en un local de la capital de la Costa del Sol. Se animó a asistir, sabiendo que al menos iría a curiosear y si no le gustaba el ambiente se marcharía. A Charlie le gusta sobre todo el contacto físico con los pies: masajearlos, lamerlos, besarlos. Nacho descubrió que le gusta que le pisen.

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Siendo de Madrid hasta la médula, denial puedo evitar que, de vez en cuando, salga la gata que feed en mí , esa que merodea con interés cada vez que poco le llama la atención. Tengo claro que perderé una de mis encogido vidas porque me mató la anécdota. Mi instinto por la singularidad me llevó a una conversación vía Instagram con un seguidor que quería mis zapatos , al que, de broma, le había contestado que se los podía prestar una que peca de gata y de chistosa también.

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La imagen me hipnotizó. El director de cine Quentin Tarantino, conocido fetichista, ha ilustrado la belleza del pie mujeril en multitud de películas y ha filosofado ampliamente sobre la magia de las situaciones que se crean a su alrededor. Al no considerarse estas extremidades zonas de contenido erótico de manera oficial, se pueden exhibir e incluso tocar y masajear sin que quede clara una tensión sexual que puede llegar a ser agudísima. Los zapatos de tacón se consideran un calzado muy atractivo, gozan de gran popularidad y suponen la obsesión especial de César. También porque me gusta el olor que se le queda a los pies después de caminar mucho rato, que estén calientes y sudados y olerlos. Me fijo abundante en las modas, recuerdo épocas en las que las chanclas no se llevaban nada y era casi un alivio porque podías ir por la calle tranquilo, sin acordarte del guión. Los juegos de roles que incluyen dominación suelen tener muy presentes los pies, tanto para adorarlos y acogotar a través de ellos como para llevar a cabo suaves torturas a base de cosquillas. Cristina tiene treinta y cinco años y es bayadera de ballet.

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Fetichismo: desviación sexual que consiste en anclar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él como objeto de la excitación y el deseo. Tal es la definición que ofrece a día de hoy el diccionario de la Real Academia de esta tendencia erótica. El doctor Stephen Snyder asegura que al contrario de lo que cree la mayoría, adeudar un fetiche no tiene nada de extraño o extravagante y es poco que ni debería avergonzar a nada ni se tendría que mantener oculto en la pareja. Uno de los neurólogos que defiende dicha teoría es Vilanayar Ramachandrandirector del Centro para el Cerebro y la Cognición de la Universidad de California. Foto: iStock.

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